- ¿Lo escuchas? ya llega...respira profundamente. Tengo la firme convicción que será niño.

Dijo Bêrtrand mientras con una calma glacial y un gesto algo feral se arrodillaba y husmeaba el vientre de la aterrada mujer que yacía en el suelo.

- Piensa que será como ir al baño...sí, lo sé, es una comparativa muy poco afortunada, pero no por ello menos acertada. Me lo enseñó mi padre, yo para él soy una mierda: fruto de sus entrañas pero una vez subidos los pantalones de nuevo...bueno...entonces tengo que pelearme solo por el respeto en la letrina.

El hijo de Karl Markov sonrío de medio lado al comprobar que se acercaba el desenlace. Alzándose se apartó ligeramente y con el reverso del antebrazo se cubrió parte de la faz.
Los chillidos se hicieron con la estancia, el sudor frío impregno el suelo y las uñas de la mujer dejaron un surco en la madera de la habitación.

Un húmedo estallido consiguió el cese definitivo de la algarabía. El joven abandonó la habitación con paso lento a la vez que dejaba en el aire, socarrón:

- Me equivoqué de semilla...resulta que ahora fecundación y corrupción no son lo mismo. Bueno, sea como fuere, acuérdate de pagar lo que debes a los Markov en otra vida.


Extracto del diario personal de Bêrtrand Markov:

El vulgo, en su mayoría, desconoce qué es la magia, qué significado tiene y sus implicaciones. La brujería, para los iniciados, comporta una serie de precios y dedicaciones dando como resultante el poder. Para mi es sencillo, tú intruso que me lees, a ver si eres capaz de comprenderlo:

Cojamos por ejemplo la comúnmente denominada “descarga del caos”, una deflagración de corrientes energéticas de proveniencia caótica que es generada, apuntada y lanzada por el conjurador. Yo gasto mi energía y parte de mi vida en conseguir esto...pero ¿y el efecto?
La susodicha “bola” impacta en el incauto, la entropía pura se filtra en su cuerpo (pulcro, ordenado, sin aparentes fisuras) y entonces sólo ha de expandirse; imagina bastardo tocalibros ajenos; imagina que algo u alguien decide cambiar de lugar cada una de las partes de tu interior sin que puedas evitar sentir como estas se separan y se recolocan en manos de un macabro reconstructor amante del sadismo...


Ahora, escoria, cambia “descarga del caos” por información y cuerpo por mente.


- ¡Un paquete de Papá! –una pequeña niña abrió las puertas de la casa, mientras su madre salía con el rostro arrebolado, mezcla de sorpresa y alegría.
- Tranquila, Paulinne – Otros dos niños dejaron rápidamente sus tareas. Se acercaron a su madre. Incluso la pequeña casa, construida según las costumbres, pareció recogerse en torno a la familia con sus tonos marrones y su olor a comida casera.

Querida Gwen,

Te escribo desde Gilneas, en tierras de Genn Cringris. El negocio va viento en popa, ya no tengo problemas con el sr Karl Markov, ese viejo que me hacía la competencia. Hemos llegado a un acuerdo, y ahora nos repartimos el mercado. Os echo mucho de menos, Gwen, no os mando aún el dinero porque confío reunir una gran cantidad estos días que quedan, y sé que aún os resta suficiente, siempre has sabido administrarlo bien.

Sí que os mando un pequeño detalle, una parte de mí. Disfrutadlo.



La mujer abrió el paquete. Las vocecillas de sus hijos corearon con entusiasmo mientras ella se giraba, mostrándoles un pastel horneado ya frío por el viaje.

- ¡Envía uno de sus platos! – exclamó a los hijos, animándoles. – Extraño, nunca ha sabido cocinar muy bien – pensó para sí misma.

Partió el pastel en varios pedazos, y sirvió a sus hijos. Se sentó, y permitió a los niños empezar la cena, mientras en su mente las últimas palabras se repetían enigmáticas: "una parte de mí. Disfrutadlo."


El azar tiene muchas formas de burlarse del pueblo. No se que entidad se ocupa de darnos forma, ni porqué me maldijo con una pierna atrofiada. Nacer cojo es lo peor que puede ocurrirle a nadie. Me río de los que dicen que la ceguera es peor, o que podría haber acabado manco ¡ja!, me gustaría verles en mi lugar. Las historias hablan sobre ciegos que consiguen empuñar una arma mejor que algunos de los mejores soldados del reino, y a mancos forjarse un escudo para su brazo malo y luchar con la otra mano con una destreza nacida de la necesidad.

Pero un cojo... un cojo no sólo pierde una pierna, pierde al menos un brazo, el cual tiene que sacrificar para poder mantenerse en pie con su maldita muleta o bastón. Un cojo no puede luchar con espada en la vida, ya que no posee la estabilidad necesaria ni un "juego de piernas" decente, y un mago necesita ambas manos para lanzar sus conjuros, a no ser que consienta desplazarse en silla de ruedas...

Si algo se hacer es observar y sacar conclusiones. Quedarme quieto mirando y pensando se me da "muy bien". He visto como amigos de toda la vida se traicionaban por dinero, mujeres o poder. He sido testigo presencial de las más rastreras fechorías, de sobornos para obtener favores, de personas degradando a otras para convertirlas en meros esclavos...

Si... ellos no son mejores que yo, nunca lo han sido. Sólo son escoria que se cree mejor que yo porque tienen las cuatro extremidades intactas. Cuando me di cuenta de esto comencé a ver la verdad, de porqué los dioses me habían enviado al mundo tullido. Me han permitido ver la vida tal cual realmente es. Supe que mi estirpe tenía que eliminar toda esta hipocresía de la faz de la tierra.

...No, eso no era cierto, yo también peco de hipocresía. Mi objetivo sólo era el pueblo que me vio nacer. Otros ya se ocuparían del resto de la región...

Mi estirpe.

Familiares y conocidos