Nuestra vida está plagada de decisiones. En cada momento, en cada instante tiene lugar una decisión, pero…no todas las decisiones son igual de importantes y por supuesto, no en todas las decisiones de nuestra vida podemos tomar parte nosotros.

Algunos piensan que toda y cada una de nuestras decisiones son una parte importante de nosotros y constantemente hay alguna decisión que tomar. Cada segundo pasado, presente y futuro marca lo que fuimos, somos y seremos. Por lo tanto lo que hacemos a lo largo de nuestra vida nos hace como personas. Al contrario, también se comenta que los únicos actos que realmente se pueden llamar “decisiones” son los que realmente marcan un camino en nuestra vida, sí pues, solo habría unas cuantas decisiones a lo largo de nuestra existencia.

Por otra parte, otros, ponen la mano en el fuego y aseguran que somos nosotros los que tomamos nuestras propias decisiones. No importa lo que nos digan o lo que otra gente quiera de nosotros, ya que es nuestra mente, nuestra alma, nuestro ego, nuestros intereses…lo que nos motiva a tomar esta o aquella decisión. Así que somos los dueños totales de nuestro destino.

Incluso hay quien dice, que hay distintos niveles de decisiones. Decisiones cotidianas, que no afectan prácticamente en nada a nuestra vida, otras algo más significativas que nos pueden afectar a corto-medio plazo y por último, decisiones que tomamos en un momento y que nos afectan para el resto de nuestra vida.

Estos puntos de vista están bien y veo bien que la gente los tenga ¡Incluso yo comparto alguno de ellos! Y tampoco sé si son verdades indiscutibles o falacias sin sentido, eso se lo dejo a los pensadores. Pero lo que sí que se, es que hace tiempo que yo tomé mi decisión. Una decisión que ha afectado a toda mi vida y que está presente a cada instante de ella, una decisión que me hace aceptar y llevar a cabo decisiones que otra persona toma por mi.

La decisión de ser un Markov digno y por lo tanto hacer lo que haga falta, cuando y como sea, por los Markov.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Familiares y conocidos