William Grant estaba sentado en su despacho, delante de su escritorio revisando los ingresos de sus empresas, tenía las cortinas corridas para no oír el ruido de la tormenta del exterior.

Enfrascado como estaba, le sorprendió oír ruidos al otro lado de la puerta, pensó que era su mayordomo, pero se había ido a la casa de la servidumbre, y sus hijos estaban en la la ciudad atendiendo los negocios.

Grant se sorprendió, ya que no esperaba a nadie, y menos con la que estaba cayendo, pero indicó que la puerta estaba abierta.

Oyó los crujidos del cuero húmedo mientras la visita entraba en el despacho y cerraba suavemente la puerta tras de sí, se giró para encarar al visitante, y vio a alguien a quien no esperaba volver a ver…

Una mujer, alta y delgada, con unas prendas de cuero mojadas por la lluvia, llevaba el pelo negro suelto sobre los hombros, y la capucha de la capa hacía atrás,una vaina de cuero colgaba a su costado.

-Dunya Markov… ¿Qué te trae por las tierras de los Grant?

-Tú mismo deberías saberlo William, tienes una deuda con los Markov…

-¿Deuda? Yo jamás le pediría nada a una familia como vosotros… Markov…- William escupió la palabra.-No sois más que una panda de extorsionadores y putas, ¡me río de vuestra deuda!

-Una lástima… ahora tendré que cobrarte el doble.- Sentenció la Markov

-Nunca te pagaré zorra, dile al viejo de Karl que los Grant nunca responderán ante los Markov- dijo William, y cogió una de las espadas que colgaban de la pared.

-Bueno, si quieres ponérmelo difícil…- y desenvainó la espada.

William ataco a la Markov con un golpe descendente, Dunya levanto la espada y paro el golpe, aprovechando el momento en el que estuvieron trabados para dar una patada a William en la entrepierna, provocando que este bajara la guardia, lo que aprovechó la Markov para desarmarlo y tirarle al suelo.

Dunya clavo el pie en el pecho del llorica de William y le apunto al cuello con la espada

-Te daré la última oportunidad ¿Pagarás?- dijo Dunya

-¡Nunca os pagaré escoria!- Grito desafiante William

-Oh, está bien, en ese caso…

A la mañana siguiente los criados encontraron el cuerpo del señor Grant sentado en su sillón, delante del escritorio. La Cabeza reposaba en la mesa del despacho, con los ojos quemados y la lengua arrancada, al lado de la cabeza había una carta dirigida a los hijos del señor Grant, escrita con tinta roja, sólo decía: “Recordad familia Grant, un Markov siempre cobra sus deudas…”


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Familiares y conocidos